Positivo en control de alcoholemia: ¿qué hay que hacer?

Suele ser una infracción bastante frecuente, pudiendo llegar a juicio en los casos más graves, siempre basándose en la tasa final que el ciudadano haya dado en la prueba, sabiendo que esta puede ser de dos tipos, por aire o en sangre.

Aunque es una infracción que puede llegar a ser de gravedad, porque pone en peligro a otros conductores y viandantes, lo cierto es que dar positivo en un control de alcoholemia es una acción que suele ser muy frecuente en el día a día de las personas. Hay que decir que este tipo de delitos es uno de los más perseguidos por la DGT, puesto que se ha demostrado que el alcohol es una de las principales causas de accidente en España.

En el caso de que hagan al usuario un control de alcoholemia y en este, se dé positivo, es importante conocer cómo debe actuar el conductor con el fin de aminorar la multa. Es cierto que la sanción no la quita nadie, puesto que se considera un delito, llegando incluso a tener cárcel en los casos más graves. 

En este sentido, si la gravedad es extrema y hay que ir a juicio por positivo en alcoholemia, es esencial contratar los servicios de un buen abogado experto en esta rama del Derecho. Al igual que ocurre en otras situaciones, el hecho de tener que presentarse ante un juez requiere de unos conocimientos específicos, además de dominar la normativa legal y de saber llevar a cabo todo tipo de procedimientos al respecto, con la documentación que corresponda.

En este caso, es esencial saber que dar positivo en una prueba de este tipo puede tener diversas consecuencias. Desde una simple sanción administrativa, que supone normalmente una multa económica y la retirada de puntos; o, por otro lado, en los casos de mayor gravedad puede llegar a ser un delito contra la seguridad vial, siendo aquí el momento en el que se suele llevar al conductor a juicio.

¿Cuándo es infracción y cuándo delito?

Si tras someterse a una prueba de alcoholemia, el agente explica que se ha cometido una infracción administrativa, entonces es porque el conductor ha superado la tasa permitida de alcohol, sin llegar a las cifras más elevadas. En este sentido, en aire espirado el límite se sitúa en 0,25 mg/l, con el añadido de que, si se es un conductor novel o profesional del sector, la tasa máxima es de 0,15 mg/l. Si se hace la prueba en sangre, los niveles en estos casos se sitúan en 0,5 mg/l y 0,3 mg/l, respectivamente.

Se determinará que es un delito grave cuando se sobrepase con creces las tasas permitidas en la actualidad. De esta manera, las cifras en estos casos se sitúan en 0,60 mg/l en aire espirado, o 1,2 g/l en sangre.

¿Cómo es el juicio por alcoholemia?

En el caso de tener que ir a juicio por alcoholemia, lo habitual es tener que ir con un abogado. Si bien el cliente podrá contratar el suyo propio, en el caso de no tener acceso a ningún experto, el Juez ordenará que se designe uno de oficio para el acusado. Hay que decir que la ley permite no llevar abogado en este tipo de juicios, no obstante, no es la opción más recomendable si no se domina esta rama del Derecho y la normativa actual.

Es importante aclarar que los abogados de oficio no siempre ofrecerán sus servicios de manera gratuita, puesto que esto dependerá del nivel de rentas del usuario. En el caso de superar las cifras establecidas por ley, entonces el acusado debe pagar la minuta del experto, según haya delimitado el Turno de Oficio.

La importancia del atestado 

En este tipo de casos, el atestado policial juega un papel muy importante, ya que es el que delimita en qué estado se encontraba el conductor en el momento de la prueba de alcoholemia.

Entre otras cosas, el Juez entregará el documento al abogado y este será el encargado de comprobar que todo está correcto. Así, debe asegurarse de que se leyeron los derechos al usuario, que la máquina para la prueba estaba en perfectas condiciones y que se le realizó una segunda prueba, después de 10 minutos de la primera, con el añadido de que se ha aplicado el margen de error establecido.

¿Hay consecuencias penales?

La respuesta es sí, dependiendo de la gravedad del acto y de la tasa de alcohol. En los casos graves, el usuario puede tener pena de cárcel de hasta 6 meses o bien, que haga trabajos para la comunidad hasta 90 días. También son habituales las multas de entre 6 meses y 1 año, así como la retirada del carnet, entre uno y cuatro años.